jueves, octubre 09, 2008

MUERTE DE UN VIAJERO





Años de sal y golpes de marea
huidos de su casco
tablas que muerde el oxidado sol
dejan pasar la luz a borbotones,
chatarra de timón y quilla,
bajo la cubierta
una ciudad de ratas y cangrejos
mastica historias

la rosa de los vientos
sin vidrio, sin carcaza
solo es rosa

va muriendo de a poco,
perdido rostro
maquillado de musgo

su proa descansa
recostada
en una almohada de arena y caracolas

viernes, julio 04, 2008

OPORTUNO DESPERTAR



Crecer fue un viaje
por estaciones opacas
donde las mismas caras
envejecían mirándome

crecí casi a la fuerza
como si me tironearan de los huesos.

Me detuve un tiempo
en aulas imprecisas
juntando matemáticas y química
y algún amigo
que todavía guardo,
me recibí de olvido

deambulé
por veredas nocturnas
me vestí con las ropas de Chejov y Racine

y alguna mañana desperté
abrazado
a las primeras arrugas.

viernes, junio 27, 2008

DEBAJO DE LA NOCHE



Nos buscamos
cuando el amanecer doblaba las esquinas,
y la luz asaltaba los cerrojos

invocamos
nuestro nombre en oraciones,

pero
no hay biblia de recuerdos
con versículos escritos
ni sol de noctámbulos
para encontrarnos.


Pertenecemos a una historia
contada
en un libro perdido
o mudo en un estante.

lunes, junio 23, 2008

ABRIL YA DIJO ADIOS



Abril ya dijo adiós
se van apagando
las luces de crepúsculos tempranos.

Como el esqueleto de un pez
el álamo desierto de verdes,
cobarde ha delatado
al nido escondido de la urraca.

Aún no se acalla
en el sol opalino de la tarde
el canto final de la calandria.

Lánguidamente
todo se envuelve en otoño
acunando
la secuencia nostálgica del día.

viernes, junio 20, 2008

NACÍ



Nací
a los cincuenta y ocho días del mes de marzo
en el año de las lluvias
después de uno bisiesto,
me gustan los caballos
tengo los ojos sin memoria de colores
y me cuesta esquivar los recuerdos

nací rodeado de bocinas y cemento
lejos del mar
por eso vuelo en sueños,
para ver en el océano
el borde espumoso de los peces
y el golpe de sol contra las rocas

nací como antes se nacía,
en casa cabeza abajo y golpeado hasta llorar
quizás por eso no he logrado
poner mis ideas al derecho
y entender las razones de la gente

pero al menos nací
eso ayuda
y no me siento viejo

jueves, mayo 01, 2008

ADIOS A UN AMIGO



Descansando de espaldas,
como una inútil máscara
tu relajado rostro
sombreado por la barba
que ha seguido creciendo.

Vos que en nada creíste,
como una ironía, tenés sobre el pecho,
en tus dedos crispados las cuentas de un rosario.


Los párpados ligeramente azules,
y unos ojos que no logran cerrarse,
seguro a propósito dejaste entreabiertos.

Tu cabeza,
surgiendo en medio de encajes humillantes
parece sin dueño.

Presiento que es otra broma tuya,
que has muerto por gozar el momento,
y en un día cualquiera, del próximo verano,
entrarás a mi casa
a tomar una copa en mi gastado patio.

sábado, julio 22, 2006

CONTRA MI VOLUNTAD


Contra mi voluntad

una leve,
levísima esperanza
como si fuese la última,
luce empeñosamente viva,
buscando aire
con una mueca cruel,
eligiendo vivir.

Avanza irremediable
ajena a mi rendición,
trepa se cae
vuelve a comenzar.

Algo aún continúa vivo,
no soy yo
es ella, sólo ella,
la esperanza ciega tenaz
que empuja
mis huesos cansados,
intentando hacerme llegar
a la otra orilla.




omar alonso

lunes, julio 17, 2006

Una vez más florecerán las rosas

La casa,
parece igual que ayer
como si no estuvieras allí
definitivamente inmóvil
las ventanas abiertas hacia un cielo ajeno.

Sobre la mesa los libros sin leer,
que se quieren ausentar sin tu permiso,
vacilan por temor a equivocarse
porque han visto tus lentes en el borde de la cama.

El biselado del cristal
deja pasar la luz
que coquetea con los limpios caireles.

Nadie debería morirse cuando hay sol,
o al menos avisar de su muerte recién cuando anochece,
porque el sol no deja lugar a la tristeza.
Al pasar la noche, sí,
se está definitivamente muerto
la palidez ya es propia.

El alba te sorprende en charla silenciosa,
no se oyen los pájaros,
estarán cantando en algún otro lugar
para quien sí pueda escucharlos.

La habitación
se ha llenado de gente para el último saludo.
objetos que parecen pertenecerte.
Por vez primera
te has vuelto realmente imprescindible.


Mañana todo será igual,
sólo en el jardín
una vez más florecerán las rosas.


omar alonso

domingo, junio 18, 2006

ESPERANDO



Taciturna con olor a tártaro
inundando de invierno las paredes
hambrienta en el revés del cuerpo
en esta cama
se acostó la muerte.

Jugadora memoriosa
en espacios vacíos de palabras,
saco ingrávido de huesos
ausente de gestos
profanada la blancura con su huella.

En su coqueteo lúdico siniestro
dejó las sábanas dispuestas
y un huso ausente de vellones
hilando en la esquina de este cuarto.

Y se fue
por los húmedos vidrios de la tarde.



omar alonso

miércoles, mayo 24, 2006

ESTAS EN MI

Estás en mí
siempre has estado
con tu imagen fuera del tiempo.
En mi primer latir,
mas allá de los soles de septiembre
que parecen lejanos, perdidos hace siglos,
esos soles que ahora tienen nombre.
Estás en todas partes, siempre has estado,
te he visto cuando niño
oculta en las hojas de mis libros
abrazada a flores disecadas.
En el brillo nocturno de los ojos de pájaros sin nido,
más allá de los atardeceres,
en playas donde las aves lloran sin destino.
En los fuegos que en verano
se encienden solos en los campos.
Mil veces te he visto,
en los infinitos espejos de la escarcha
en las largas noches del invierno.
En la garganta de los ríos
que se desgranan en rápidas cascadas.
Estás en mí, siempre has estado,
pegada, como el sudor a mi piel,
como mis manos a mis brazos,
como mi ceguera a los colores.
Siempre has estado, desde mi nacimiento,
en el universo finito de mi cuerpo.
Girando a mi alrededor,
en el ciclo febril de luces y de sombras.
Estás en mí, siempre has estado.
omar alonso

miércoles, mayo 17, 2006

SIN ADIOSES



I

Alas moradas
mañana de un ayer azules,
hacia un envoltorio final
de oscuridad y piedra,
luz sin luz,
meláncolico destino,
rescoldo de calientes entrañas,
son los restos
calcinados por soles concéntricos
bajo un cielo de metal.

II

Sin adioses,
sin rostro contra rostro
sin brazos abrigando las cinturas.
Como nunca habernos conocido.
Sin embargo
restos contradictorios de tu piel sobre mi piel,
las marcas de mis manos
indelebles sobre tus soledades.

Y el grito sin voz
desde el fondo insondable de tus ojos
reclamando esos restos
que no te pertenecen.



omar alonso

viernes, octubre 28, 2005

ÁLBUM DE FOTOS


Este arcón de hule y paspartú
guarda extraños sortilegios.



Álbum de fotos


Desde una cartulina
festoneada brillante,
prisionera de cuatro esquineros,
con asombro, sentado en un triciclo
me observa un niño de tres años.
Yo lo miro
sabiendo que puedo contarle su futuro.

Páginas
con olor a flores secas
y melancolía en blanco y negro.
Allí mi madre.
Sí, mi madre.
Al menos son sus ojos,
vestida de blanco
con un libro de nácar y oropel
y Dios desde un rosario
goteando entre sus dedos.

Mi hermano de marinero,
navegando en un mar embravecido
de cartón pintado.
Y mi abuela,
creyéndose una niña.
cabalga en una hamaca.

Un soldado
que extrañamente tiene mi sonrisa.
Un perro igual al que tuvimos.

Anónimos remeros en el Tigre
y ciclistas con Luján a sus espaldas.
Un desconocido Zorro menudito
con bigotes dibujados,
y en su mano
una espada justiciera de madera.

Y nuevamente el niño
que me mira con ojos de tristeza
montado en un caballo.
Y las trenzas de mi hermana
asomando detrás de su cintura.

Es mágico este álbum
en él todo es posible,
el tiempo puede retroceder o detenerse
hasta hacer que mi abuelo
sea más joven que mi padre
y yo

sea más viejo que los dos.


omar alonso

viernes, octubre 14, 2005

CRÓNICA DE UN REGRESO


Hoy he vuelto
están allí
los mismos árboles,
baldosas cabalgando en sus raíces,
iniciales olvidadas
cicatrices de amor en sus cortezas.

Otra es la luz, otra la apariencia.
Ventanas con postigos desdentados,
salas sin piano,
puertas con escamas,
vidrios de cancel heridos de muerte,
balcones olvidados
mostrando sus entrañas de hierro,
y en los jardines
esqueletos enredados
de azules campanillas.

San Bernardo
y su Cristo de la mano rota
saludando a Marechal
cada mañana,
y la herida de un tiro
en el mármol del reloj de su torre
con números romanos.

Cierro los ojos ,
las imágenes siguen allí,
me recuerdan los aromas
de almacenes, azúcar en terrones,
azufres y alcanfores,
pasillos de cien puertas,
barcos de papel
navegando hacia un naufragio inevitable.

omar alonso

lunes, octubre 10, 2005

ANGUSTIA

Camino por la playa
buscando la tristeza de la tarde.
La lluvia desafía al viento,
lentas gotas golpean mi cabeza
llanto de gaviotas o de almas,
¿Qué importa?

A veces pasa alguien,
acaso un pescador, no sé,
no tiene rostro, quizá sea yo
que estoy allí desde alguna otra mañana.

En el espigón golpea el agua
arroja peces muertos a la playa,
viejas algas, caracoles vacíos,
ropas, tal vez de algún ahogado.

Las olas amontonan en la arena restos del verano:
Latas, papeles, frascos vacíos, risas de niños.
Pero el verano ya no está,
todo se lo tragó el mes de marzo,
hasta tu imagen.
¿Por qué no estás?
A veces me pregunto:
¿Quién pagará las cuentas de todos estos años?

El agua lame mis pies.
Que sensación de nada, de nunca en la arena.
¿ Dónde están las alegres pisadas?
¿Quién se robó el verano?
Quizá nunca existió.
Algún día...
iré a buscarlo en el mundo mágico
del fondo de las aguas.

OMAR ALONSO




domingo, octubre 09, 2005

VÍSPERAS


Quisiera despertarla
pero me asusta pensar
que al romper la levedad del sueño
sea el espanto su retorno.
Prefiero verla
iluminada por el suave crepúsculo
en el sociego de su cuarto,
acunarla en abrazos intangibles,
tocar sus labios sin tocarlos.

Sentarme
y mirarla
soñando tal vez
con historias que se llevó el silencio,
abrigada por la voz
de algún pájaro perdido
y la dulce caricia de las ramas
en los vidrios azules de la tarde.

Y cuando lentamente
se tiñan de noche las paredes
me quedarán tan sólo los latidos
las manos vacías de su cuerpo
y un eterno deseo de llorarla.


omar alonso

viernes, octubre 07, 2005

NADA PUEDO LLEVARME






Me es difícil partir, si no puedo llevarme,
los revueltos papeles de mi armario,
mis cajones con viajes olvidados
y álbumes con fotos desteñidas.

Las tantas manos que apreté confiado.
Los ojos de los niños,
que son y no son míos,
porque son de los hijos de mis hijos.
Las ropas fuera de medida,
que nunca terminé de llevar a las iglesias.

Los placeres vividos en teatros.
Las miles de películas que he visto,
en los oscuros cines de Lavalle.
La biblioteca,
los sectores relegados,
donde quedaron libros leídos sólo a medias.

La música.
Los geniales barrocos escuchados hasta el alba.
Las pinturas minuciosas de pintores flamencos,
en San Bavón el tríptico sublime:
La adoración del Místico Cordero.

Nada puedo llevarme...nada,
ni siquiera los recuerdos.

OMAR ALONSO

viernes, septiembre 30, 2005

SUEÑO

(inspirado en un poema de Luis Mendías)

Bajo un árbol sin sombra.
Hechizado
por un arco iris de un solo color.
Sentado en el abismo
de una garganta infinita
de orillas lejanas.

Veo paisajes, traslúcidos,
angélicos.

Mi cuerpo abstracto
se dibuja amarrado a la tierra.

Barcazas
que trazan estelas de flores
flotan navegando sin agua
hacia un mar que no advierto.
En ellas van de pié:
mis hijos, mi mujer, todos mis amigos.
Miradas salpicadas de sal,
los saludo con manos que no veo,
con voces vacías de sonido.
Parecen figuras egipcias,
los rostros congelados
ausentes de mí.

Con levedad se pierden
detrás de espirales de polvo.



omar alonso

miércoles, septiembre 21, 2005

EL ARCÁNGEL

I

Sobre la oscura losa de un jardín
un arco iris de flores olvidadas,
su perfume se ha extraviado.
La grava del sendero jugando entre unas manos
llena el espacio con su alegre resonar.

Un hombre sufre,
bajo la lápida ha perdido el dibujo de un rostro:
La forma de sus ojos, su sonrisa,
ni siquiera recuerda el color de su pelo,
sólo guarda el dolor
almacenado estéril en su cuerpo,
escapando a veces de su garganta ingrata
que se niega a llorar.

Una cascada de cantos confusos,
de pájaros alborotados, sobrevuela su adiós.

Han llegado a sus pies,
como escarabajos brillantes,
los collares de lágrimas,
(nadie los reclama)
los recoge para soltarlos sobre la losa,
se estrellan, no tintinean,
se desarman, en soles de mil rayos.

Una calandria confundida imita el silencio de la tarde.

II

Verde por el tiempo
un Arcángel de bronce,
mueve sus alas levemente.

Un hombre sufre,
en la grava suelta su pié dibuja
un nombre que no llega a leerse.
La primera letra se desmorona con gracia,
antes que escriba la segunda.

Sobre la cabeza del Arcángel
el sol apantalla sus agujas finales,
ahora sí agita sus alas.
Desde el vacío pedestal, unas plumas de bronce
se escurren hacia el suelo.

Ya no hay nada...nada para hacer.

El hombre siente que una mano se apoya en su hombro.


viernes, septiembre 09, 2005

EL OTOÑO DE LA VIDA

Vertiginoso llega el silencioso marzo,
oculto entre semanas de dulces melodías,
pero un día despiertas, y sin abrir la puerta,
se ubica en tu mesa y se acuesta en tu cama.
Sus vandálicas hojas arrollan al verano,
y corren por las calles ausentes de los soles
y se nutren de pálidos recuerdos del invierno.

En las viejas ventanas sonríen los visillos
de ángeles sin ojos y flores sin colores.
Medallas amarillas en los pechos desnudos
de veredas impares y mágicas rayuelas.
En el cielo de nubes de gris y anocheceres,
palpitan las esferas del agua del rocío.

Despertarán mil veces las tímidas palomas
en los nidos vacíos del viejo campanario
empollando ilusiones de otras primaveras,
capturando en sus ojos la angustia de la tarde.
Atacarán las horas, comiéndose las calles,
cabalgando en las yeguas rabiosas de los vientos
que avanzan con los ojos vendados por el polvo.

En tus sucios bolsillos cargados con los años
se esconderán fantasmas sin manos y sin cara
acunando el silencio de un niño solitario.
Y golpearás de nuevo llamadores de bronce,
con cara de dragones y máscaras doradas,
y saldrán a atenderte, con sus viejos batones,
nodrizas enlutadas, con sus caras de escarcha,
escucharás las risas de niños escondidos,
entre los laberintos de rústicas macetas,
en el patio rojizo de baldosas gastadas.
Y serán esas risas, y serán esas voces,
las mismas que escuchabas en tus juegos de niño.

Regresarán los rostros de todos tus amigos,
como un sueño sin tiempo, como un tiempo sin ganas
y verás angustiado al mirar en tu espejo,
que son otras las caras y son otras las manos.
Llorarás abrazado mirándole a los ojos
y apenas en el fondo...lejana...acurrucada,
como un niño asustado, descubrirás su alma.

¡Vertiginoso llega el silencioso otoño,
tirando las maletas cargadas de veranos!

jueves, septiembre 08, 2005

ANCESTROS


Tu cuerpo moreno,
bajo de los rasos húmedos y negros
se mueve inclemente.
Se escurre sinuoso
rehén de un calado corpiño azulino.
Lacio y recogido tu pelo brillante
casi tan negro como tu ropaje.

En sillas de paja,
batiendo las palmas, está la familia.
Con voces quebradas vuela el cante jondo
de herméticas letras
a su Sacromonte,
al que ya no vuelven pero que lo evocan
en sus lastimeros cantos ancestrales,

Uno a uno salen
y bailan contigo
pero yo no veo más que tu figura,
a la que imagino
desnuda bajo de sus ropas,
Tus lánguidas manos, como dos gaviotas,
crean arabescos,
las siento moverse dentro... en mis entrañas.

La sensual guitarra, traga por su boca,
rasgueos vibrantes de cuerdas gastadas,
y devuelve luego en sones flamencos,
que tus pies dibujan casi con descaro.

Y veo a mi tribu,
en noches lejanas,
frente a un fuego inquieto.